sábado 20 de junio de 2009

Confusion in her eyes that says it all




Escribo este post desde una fiesta llena de gente, que baila, canta, se emborracha... Yo tengo un mini de Ballantine's con cocacola junto a mi y vengo de un bolo que hemos tenido en Valencia, tras conducir largas y calurosas horas junto a mi banda.

Y solo puedo pensar en Ian Curtis, Sam Riley, Anton Corbijn, y Control.

En años, es la mejor película que he visto. Contuve la respiración durante todo el metraje. Y no porque sea especial fanática de Joy Division, aunque sí del punk. Grupos que aparecen en el film, como los Buzzcocks o los Pistols, me resultan más apasionantes y viscerales que las melodías tétricas y adictivas de la new wave. Son adictivas, sí. Después de ver Control, tuve unas ganas locas de escuchar a los Happy Mondays. Relacionando.

Pero volvamos a la ópera prima de Corbijn, conocido por ser el ilustre fotógrafo de U2, sin duda una de las bandas más influyentes de la historia, aún sin contar entre sus filas con exarcebadas demostraciones de estupefacientes, o suicidio intravenoso. Me viene a la cabeza que quizá él tuvo siempre en la suya lo que ha filmado. Que cada vez que escuchaba la irritada y desvalida, pero potencial voz de Curtis, él pensaba en la imagen que iba a acompañar esa extraña y oscura belleza musical. Y estoy casi segura de que así fue, y que el post punk es probablemente lo que más le llamó la atención de 24 Hour Party People, de Winterbotton. Con maestría se desliga de ella y logra que nos transportemos a la realidad de Deborah, la sufrida esposa del artista. Además parece que estamos ante un grupo diferente, un texto extraordinario, una locura de pastillas, epilepsia y angustia interior. 24 Hour incide más en la figura de Tony Wilson, el periodista de Granada TV, y lo hace con, sin duda, matrícula de honor, ahondando en su fría pero decidida y ardiente visión del momento, las estrellas y la música. Descanse en paz.

Sin embargo, Control hace que ese momento, esas estrellas, y esa música, giren en torno a la odiosa tesitura de la fama, sus peligros y sus amores. Corbijn rueda en blanco y negro, fotografía planos, filma cuadros pincelados con esmero, pero desde la sencillez. Consigue lo imposible: que el espectador sienta que es él quien protagoniza cada segundo, irrefrenablemente. Gracias a su dirección, y a las enormes interpretaciones de grandes actores desconocidos, en nuestra mente se instala una dura decisión que pasa de ser el fantasma de Curtis, a ser el nuestro propio:

Debbie?

Annik?

Joy Division?

Ian Curtis?

Y es difícil decidir. Elegir la vida, que diría Mark Renton en Trainspotting. Elegir seguir vivo cuando todo alrededor te presiona en el pecho, y es tu enfermedad precisamente la que menos te hace daño. Duro, muy duro. Y eso quiere expresar Corbijn, desde su visión tan especial de la infinita tristeza de alguien que tiene muchas cosas que decir, pero todo lo que vive le hastía y deja sin aliento. A veces literalmente. El problema final es que normalmente no son los ataques de epilepsia lo que más destroza un corazón y un coco privilegiado. El problema, es el de siempre.

El amor nos destrozará otra vez.

Pero no te vayas en silencio...

Quizá esa sea la enseñanza. Y lo sublime de la elección de la banda sonora. No se os ocurra perdérosla...

pd: Gracias, Javi ;)

lunes 29 de diciembre de 2008

Por un mundo con más Stratos y margaritas

Era otra época. Partiendo de la base de que no la viví, de que ni siquiera mis padres me tenían en mente, y de que de haber sido lo contrario, no hubiera estado en el país adecuado para disfrutarla, aún así lo grito al viento.

Adoro los 60.

Soy de las que piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor, y que nadie, nadie, NADIE, lo podrá hacer mejor que los clásicos. Y que no me cuenten historias de modernos.

La belleza de los Animals. La dureza de Iron Butterfly. La desfachatez lasciva de Jim Morrison. El aguardiente de terciopelo surcando las cuerdas vocales de la Joplin. Campos de fresa para siempre. El único e irrepetible Mick Jagger. El hipnotizante guitarreo de Syd Barrett. La batería de la que han aprendido todas las demás, la de un chico llamado Moon. Los sermones del amor de Dylan. Cómo no, Hendrix. La luna, las estrellas, la hierba, el LSD. De todos ellos y de todo ello aprendió la que probablemente sea la banda más grande de la historia: Led Zeppelín (sin desmerecer ni por un solo momento a la Creedence)

Pero sin duda mis favoritos, mis niños mimados, los que me hacen vibrar y ponerme de pie con gesto solemne y deslizar mis gafas de sol negras por debajo de mis ojos rasgados son ellos. Las bestias de la psicodelia. Los puristas del rock americano. Libres como el viento, poetas, etéreos, el amor en persona:

Jefferson Airplane.

Lo que habría dado por vivir aquel concierto más que memorable en Woodstock. Si Doc llegara y me ofreciera su Delorean, juro que yo me quedaba allí, recortando letras grandes de colores y pegándolas en las pancartas. Porque ellos van mucho más allá del tópico de sexo, drogas y rock and roll. Ellos son una bandera, son un estandarte, el chocolate y la nata montada que baña unas tortitas. Sólo las primeras notas de White Rabbit ya te deben hacer llorar de emoción. Tienes que estremecerte bailando Somebody to love. She has funny cars te transporta hasta el espacio. Embryonic journey hace honor a su nombre y es un viaje embriónico. Los Jeff te renacen.

jefferson

si nada más ver esta foto has pensado "coño! richard ashcroft y liam gallagher?" enhorabuena! quiero casarme contigo


Y qué decir de Vietnam. Una guerra contra la que los americanos, tan suyos siempre, tan eficientes, independentistas y, por qué no decirlo, hijos de puta, tuvieron para darse cuenta de que había más mundo fuera de sus fronteras, dominios y demás feudos. Abrieron los ojos, empequeñecidos por los efectos tranquilizantes de según qué fármacos no autorizados, y protestaron. Nos joden la tierra. Jodamos nosotros con lo que mejor sabemos hacer: música.

Y entonces fue Neil Young.

Gracias, Buffalo Springfield, gracias Crazy Horse. ¿Por qué nadie nombra a este hombre defensor de la paz mundial, policía del karma del universo? Te toca, mejor dicho: ¡te masturba! desquiciándote completamente con su forma de desgarrar la guitarra. Es capaz de volar un edificio sin necesidad de dinamita. Sus solos incontenibles, su verborrea folk, su locura granjera-filantrópica-extremista, que derivaría en máquinas del sonido como Randy California o Jimmy Page, este último por aquel entonces aún saliendo de mamar sus acordes de la teta de la venerable señora Page. Hace poco me compré Zuma, una puta obra maestra, con el bueno de Young capitaneando a todo un caballo loco, que hace que yo me ría de John Lennon y su palabrería barata de hippie acomodado. Que tampoco es tan difícil decirlo, joder. Se os va la olla con tanto flequillo y tanto White Album. Más Eric Clapton. Más John Mayall. Más Stevie Ray Vaughan. Y menos soplagaitas.

neil young
fuck you Rock in Rio!!!


La forma perfecta de cuajar grandes ideas en el hueco profundo que el rock de los 50 quería dejar a sus deudores. La verdadera rebelión fue con Chuck Berry, Eddie Cochran y Buddy Holy, que sentarían las bases a los crooners emparentados con la Mafia. Tras esa explosión arquitectónica, viene la magia de los decoradores. Y esos son los artistas más grandes de una década brillante, valiente, enaltecida, que destilaba arengas y pasiones por cada cuerda, ya fuera surcando un mastil o una garganta. Y yo habría querido estar ahí para verlo.

Lo dicho, Doc, ¿un paseíto en el Delorean?

…on the wild side.

(otro día hablaremos de Lou Reed, su increíble Velvet, y como preparó los cimientos del poderoso glam, que no timonea Bowie, sino Marc Bolan. El puto rock and roll en persona)

domingo 23 de noviembre de 2008

Editors - Un fin tiene un principio

No creo que vaya a llover otra vez hoy,
hay un diablo a tu lado pero un ángel en tu camino.
Que alguien encienda la luz, porque aquí hay algo más que ver,
y cuando tú cogiste mi ojo yo ví todos los sitios en los que había estado
y a los que quiero ir...

Viniste por tu propio pie y así es como te irás,
con esperanza en las manos y aire para respirar.


No voy a discutirte que caigas al vacío,
algunas cosas deberían ser simples, incluso que un fin tiene un principio.

Y lo perderás todo pero, al final,
aún mis miembros rotos encontrarán tiempo para remendarse.

Sé que más y más gente está enfermando,
pon algo bueno en las cenizas y el ahora será un todavía.

...

Me siento muy engañada, me siento rota por dentro y solo recuerdo fotografías, tú las sigues haciendo, yo ya no soy su protagonista. Me dejaste marchar o me diste tú el empujón... ahora ya no te busco entre la gente pero eres mi fantasma y el único al que echo de menos y siento en la boca del estómago. Ella no es ni la mitad que yo, y sé que esto también pasará, sí, pero no dejo de pensar en lo que hemos sido. Me duele más pensar que no me quieres, que no recuerdas mi punk clasicista y mi riff desgarrador y eso, eso es lo que traje yo por mi propio pie, y así es como me iré.

...

I don’t think that it’s
Gonna rain again today,
There's a devil at your side,
But an angel on the way

Someone hit the light,
Cause there's more here to be seen,
When you caught my eye,
I saw everywhere I'd been
And wanna go to...

You came on your own,
And that's how you'll leave,
With hope in your hands,
And air to breathe,

I won’t disappoint you,
As you fall apart,
Some things should be simple,
Even an end has a start,


Someone hit the light,
Cause there's more here to be seen,
When you caught my eye,
I saw everywhere I'd been
And wanna go to...

You came on your own,
And that's how you'll leave,
With hope in your hands,
And air to breathe,
You'll lose everything,
But in the end,
Still my broken limbs,
Will find time to mend

More and more people I
Know are getting ill
(Put something good on the,
Ashes now be still)

You came on your own,
That's how you'll leave,
With hope in your hands,
And air to breathe,
You'll lose everything,
But in the end,
Still my broken limbs,
Will find time to mend

You came on your own,
That's how you'll leave...

jueves 30 de octubre de 2008

El post más superficial del mundo!! El cine y sus pivones…

1. James Dean. Vive deprisa y muere joven, y si es a bordo de un Porsche, mejor. El niño maldito del cine sólo llegó a hacer tres películas: Rebelde sin causa, Al este del Edén y Gigante. Pero se convirtió en un mito. Muchos son los que después han intentado imitarle, desde Luke Perry (luego hablaremos de él, si!) a su compi de reparto Brandon Walsh (cómo se llamaba este tío?) pasando por Matt Dillon y el señor Travolta. Pero James es irrepetible. Sigan buscando al James Dean del 2000, productores… Busquen, busquen, está el señor Flowers al frente de The Killers, algún jovencito de El Internado… ahá… ¿Quién osa decir que cualquier tiempo pasado no fue mejor?


Madre mía… ¿te rasco yo?



2. Paul Newman y Robert Redford en El golpe. Gran película, gran duelo actoral. En mi casa no tenemos discusiones: mi madre se pidió a Newman desde siempre, y yo reconozco mi debilidad por los rubios… Pero es que, tan serios y tan tramposos, tan elegantes y tan sin un duro… Qué Ocean’s 11 ni qué ocho cuartos. Así se roba.
Descanse en paz señor Newman, gracias por peliculones como La gata sobre el tejado de zinc, Camino a la perdición o El color del dinero. Redford, gracias por esa mirada y por tener un hijo secreto de nombre Brad. Yo aceptaría sin parar tu proposición indecente, ¿para qué quieres a Demi? Sin embargo, métete por el culo El hombre que susurraba a los caballos… What the hell?


si es que es clavadito, hasta en los estilismos imposibles


3. Brad Pitt en todas, pero en especial en El club de la lucha. Aunque este chico estaría guapo hasta con un saco de patatas, hay que dar mención especial al peliculón de David Fincher, que una vez más apostó por Pitt, quien tan buenos resultados le dio en Seven. La sangre chorreando por los abdominales de este mocetón Redforiano no tiene precio… Si encima es un actor genial, como ha demostrado haciendo de gitano inentendible (Snatch), bandolero despiadado (El asesinato de Jesse James… En esta película yo casi muero de un ataque de risa en pleno cine gracias al ídem de Pitt), pirado (12 monos y Kalifornia) en incluso de la Muerte (Meet Joe Black)… lo tiene todo, ay!


con vuestro permiso, me voy a darme 700 duchas de agua fría, y luego continúo haciendo el post


4. Johnny Depp en Dead Man. Ay el indio! Si preguntamos a cualquiera nacido tras 1987 te dirá ¿ein? Pero este western de los 90, amenizado por Neil Young y al que se asomaba nuestro querido y divertido Iggy ‘patea-amplis’ Pop, hizo que todas quisiéramos pintarnos la cara. Además, droga y paranoia, como en todas las pelis de Depp. Viva!



William Blake. No Eduardo Manostijeras, no Willie Wonka, y desde luego no Jack Sparrow. Y, gracias al cielo, no Don Juan de Marco. Yo no he nombrado esa peli. Oh Dios.


5. George Clooney en Abierto hasta el amanecer. A mi no me gusta de médico, qué le vamos a hacer. Sobre todo porque al principio tenía su gracia, ya saben… ‘Jaja, soy Clooney y salgo en Friends haciendo un cameo junto con Noah Wyle que… uh… ¿Dónde está Noah Wyle?’ Pero luego, con tanto doctor Macizo, Mark Sloan, los bordes de House y Vilches, y… bueno, no hablaré de más series de médicos, ya no es lo mismo. En realidad donde a mi me gusta es aquí, tratando de calmar la libido de Quentin mientras beben tequila a golpes y seduce a Juliette Lewis. Eso es un hombre. Usted, lector, ¿cuántos vampiros ha matado usando lo que se ha encontrado en el almacén de un bar de carretera, eh?



"Vamos a cargarnos a unos cuantos chupasangres"… Uf, George, hazme tuya. Y después muta en el simpático y dulce periodista de One fine day. Gracias.


6. John Travolta en Grease. Que levante la mano quien no haya dicho nunca eso de ‘Agachús damoltuplayen’. Pues eso. A mi hermano Dani, cuando me llevaba al colegio, las niñas le llamaban Travolta. En realidad creo que mi familia se lleva la palma en parecidos razonables: tengo un Travolta, un David Duchovny, un Damon Albarn y un chico Martini. Así somos los Cardín. ¿Qué tú también querías ser un Thunderbyrd o una Pink Lady? No me extraña… si nunca estudiaban y se pasaron el curso bailando y liándola. Qué grande.



Se llama Danny… Danny Zucko… Yo habría caído al suelo de la risa. Moraleja: chica, conviértete en puta. Chico, conviértete en pijo. Así es el sueño americano.


7. Jonathan Rhys Meyers en Match Point. Si te tienes que acostar con un pirado, que sea este. Luego huye! Los labios más sensuales del mundo son los de este actor. Seguro que los y las fans de Allen agradecieron que el protagonista no fuera el cineasta… y sí esta belleza. Aunque, como siempre tiene que hablar la rara, yo le prefiero de artista andrógino y aterciopelado, peleándose por Ewan McGregor (quien se supone que es Iggy Pop, pero parece Kurt Cobain) en ese ‘homenaje’ a Bowie que fue Velvet Goldmine.


Hugo Boss, para pivones como yo. Cris, ya te he comprado el anillo de oro blanco, te espero desnudo en la cama de agua con el Kid A en la minicadena de última generación. Aaahh…


8. Patrick Swayze en Dirty Dancing. Oh Dios Mío, que diría Janice. Pero qué pivón. Y mira que la película es típica, tópica, y la reponen todas las semanas en TVE1 pero… ¿quién se resiste a no verla (y cantarla) otra vez? En un papel que nadie jamás se creería, Swayze vuelve a deleitarnos con el objeto de su cuerpo, en esta ocasión regalándonos bailes calientes. Mención especial para su gran banda sonora, con temas de The Contours, Otis Redding, The Ronettes, o Mickey y Silvia, que firman esta gran escena, mi preferida.



- Sylvia. – Yes, Mickey? – How do you call your boy to come? – I call him loverboy... – And if he doesn’t answer? – Come here, loverboy!! – And if he still doesn’t answer? – I say: baby... oh, baby... my sweet baby... you’re the one.



9. Leonardo DiCaprio en Romeo y Julieta. Recuerdo que, en una escena en la que sale sentado en una playa (imposible encontrar esa imagen en Google, lo siento) todo el cine soltó un grito como de valkirias que nos llegó a dar miedo. Quizá yo también lo soltara. Leo, conocido por algunas como ‘el tío bueno y romántico de Titanic’, por algunos como ‘el gordo histérico de Infiltrados’, y por otros a los que nos gusta quedarnos con lo bueno como ‘el retrasado de A quien ama Gilbert Grape que creyó que le arrebataría el Oscar a Nicholson’, hizo muy buenos papeles antes de convertirse en ídolo de jovencitas. Uno fue de yonqui redomado en ‘Diario de un rebelde’. No eres un actor de la generación X si no haces de toxicómano alguna vez. Muy bien, DiCaprio. En cambio, hizo papeles infumables, véase esa película en la que a Scorsese se le fue la olla: El aviador. Muy mal, Martin.


Paso toda la película lloriqueando y hablando en verso. Esta vez ese hijo de puta psicópata de El resplandor no me lo arrebatará. Y me ha llamado un tal James Cameron… tiembla, mundo!! Bwajajaja!!!


10. Joaquin Phoenix en I walk the line (Johny Cash bio) se parecía más a una mezcla entre Joe Strummer y Dylan de Sensación de vivir, sí. Pero… la película es adorable, June Carter es adorable, las drogas le hacen adorable, la rehabilitación le hace adorable y esa guitarra colgada al hombro le hace adorable. Si en Gladiator le odiamos, en El bosque le temimos y en Señales nos pareció, ehm… raro, Phoenix sin duda se salió en este biopic sobre el cantante de country más famoso de Estados Unidos, además de en otros papeles como el sufridor de Regreso al paraíso y en grandes inventos indies de los 90.


Luke Perry es gay! Grande Padre de familia…

lunes 6 de octubre de 2008

the guitarist-personal-chart of cris (dejadme en paz!! yo soy asi)

esto me va a costar más de un disgusto, lo sé...
en fin.
hoy les presentamos: top ten de guitarristas en el mundo, por Cristina Cardín!!!

1. Jimi Hendrix. Es el rey. Me da igual que digais que es un pesado, o que sus putos solos eran interminables. Ahí teneis a Neil Young.

2. Mark Knoplfer. Es dios. Nadie toca como él. Nadie canta como él. Es imposible escucharle y no amarle. Es un ejemplo a seguir y ha creado mitos como Brothers in Arms, Sultans of Swing, Money for Nothing... Respeto.

3. Tom Morello. A ver quién tiene cojones a desafiar a este. A mi me dan hasta miedo algunos riffs suyos. No se puede opinar de música sin haber oido 'The Battle of Los Angeles'.

4. Joey Santiago. El puto grunge en persona. O punk. O rock progresivo. O lo que sea, porque es una estrella en el cielo. 'Break my body' contiene uno de los mejores fraseos de guitarra que he oido en mi vida.


con el pelucón que yo tenía...


5. Brian May. ¿Eran pop? ¿Eran rock? ¡¡¡Eran Queen!!! Y él, la distorsión y el riff por antonomasia.

6. Kurt Cobain. Le pese a quien le pese. ¿O conoceis a alguien más desgarrado, atormentado, sucio y pasional? D.E.P

7. Pete Towshend. Sin duda, un genio. Inventando cosas todo el tiempo. Hay que quitarse el sombrero ante él.

8. Noel Gallagher. No sé qué sería del brit-pop sin él. Probablemente una mierda comercial de las que ahora hacen Coldplay o los Kaiser Chiefs. Pero gracias a este antisocial, la música es lo que es, y los 90 son tan grandes. Gracias por volver.

9. Stevie Ray Vaughan. 'Texas flood' es un imprescindible, y la Stratocaster, la Biblia contada por él.

10. Martin Gore. (lo veis?? dejadme en paz!!!) Ha estado siempre entre las sombras pero yo le apoyo. Martin, te quiero!!!!! Por dios, joder, 'Personal Jesus', 'Tora! Tora! Tora!', 'Judas', 'Comatose'... la lista es larga.

La cosa es que podría estar así siglos. Como veis, no están los señores Greenwood, ni Springsteen, ni John Frusciante, ni Jimi Page. Sinceramente no están porque no sabía donde ponerles. Supongo que los 10 que he dicho estarían en el Olimpo, y estos cinco, en el Infierno. O al revés...

Por otro lado, tengo que dar un accésit: a mi guitarrista, Chuso Ruiz. Porque ya quisiera Mark haber nacido en Torrelodones.

miércoles 30 de julio de 2008

after death proof: GRACIAS PADRE QUENTIN!



“Los bosques son hermosos, oscuros y profundos, y yo tengo promesas que cumplir y kilómetros que andar antes de dormir. ¿Me oíste, Mariposa? Kilómetros que andar antes de que duermas”



Creo que vi por primera vez Pulp Fiction con 12 años.
Obviamente no me traumatizó (¿o si?...) Lo que ocurrió fue que se me abrió un mundo por delante. Ese mundo tenía un nombre: Generación X. Y era mi mundo.
La estética, los personajes, los diálogos, las dobles intenciones. La música.
Toda mi vida a partir de entonces ha estado condicionada por esa película y esa generación. Por los Gallagher, Nirvana, el brit pop, Johnny Depp, mis dudas entre Albarn y Ashcroft, entre Pablohoney y OK Computer, las parkas, las deportivas llenas de mierda y las guitarras distorsionadas.
Poco después vi Jackie Brown y aprendí el arte de las auto-referencias. También aprendí de Pam Grier, muy grande.
Me faltaba Reservoir Dogs, que no vi hasta los 18 y en versión original. Aparte de no entender ni una palabra en fucking american del diálogo inicial sobre Madonna (bueno, sí, 'dick, dick, dick') simplemente me maravillé con cada uno de sus putos planos, con el retorcidísimo señor rubio, con 'stuck in the middle with you', con el increíble final.
Años después llegaría Kill Bill, el experimento. Tremenda, el arte del color, la pasión de Uma, el parche más terrorífico de la historia del cine, Madsen de nuevo en estado puro, una Mamba Negra saliendo de un maletín. O Ren Y-shii ("Now, if someone of you sons of bitches, have something to say, now's the fucking moment!!!!!"). Los 88 maníacos (qué batallaza)...

Pero Death Proof es Dios.

La compré. La abrí feliz. La miré por un instante con reticencia. Padre, ¿por qué me has abandonado?.
Y es que recordé las malas críticas, pensé en Planet Terror y en sus, euh, zombies, y sentí un escalofrío que me susurraba a la oreja: La locura le ha atrapado para siempre. Va a ser un remix videoclipero de 'El diablo sobre ruedas' de Spielberg.

Pero nada más lejos. ¿Violencia? Dos escenas. ¿Miedo psicológico? Mucho más. ¿Humor? Siempre. Y unos personajes más perfilados de lo que la gente cree. Una trama aparentemente superficial, pero que desmonta cien tópicos. Chicas guerreras que son tiernas, listillos que son pringados, un loco con la cara cortada. Y un baile acojonante.
Sólo puedo dar las gracias al padre Tarantino (se les ocurre este nombre a los guionistas de los Soprano y te escriben otra temporada) y a la gran discípula Sidney Tamiia Poitier, tiene a quien parecerse.
Sólo puedo decir también, a todos los malditos miedosos que no me quisieron acompañar al cine a verla porque "será muy gore", que me río del sombrero de tejano de Rodríguez (quítatelo cuando estés en presencia de tu mentor, jodido aspirante) y que lo único gore de la película es Eli Roth (¿era necesaria 'Cabin Fever'? mmm... vale, sí)

Termino con un paréntesis más (ya que, para que eso sea efectivo, necesitas estar sentado en mi asiento)

viernes 18 de julio de 2008

Getxchester. We Are Standard: simplemente se salen


Lo han vuelto a hacer.
Y en el tiempo y momento precisos.
Ni más tarde ni más temprano.
'The Last Time' es el aperitivo perfecto, la luz al final del túnel que se abre y por el que entras a una oscura rave. Dentro, están New Order, Pulp, Brian Eno, Depeche Mode, Daft Punk, Primal Scream, The Happy Mondays y The Cure (¡yo quiero entrar en ese túnel!).
Deu se desliza como el mismísimo Tiga, Bobby Gillespie o Ian Curtis en sus mejores deseos. Jon suda la guitarra. Javi y Londonboy se dedican miradas cómplices: ellos tienen el 'charm'. Y Escribano es Dios. El 'maisu'. El rock.
We Are Standard, They Are Your Dance.
Grandes. ¿De Getxo al Cielo? No: al Olimpo.